12, Enero 2021
Cinco lecciones de liderazgo que Lionel Scaloni está dejando en este Mundial
Mientras Argentina busca una nueva final, el entrenador vuelve a demostrar que el liderazgo no siempre pasa por levantar la voz o tener todas las respuestas. Estas son algunas enseñanzas que pueden trasladarse al trabajo, las organizaciones y la vida cotidiana.

1. Un líder no necesita tener siempre la última palabra
El episodio con Leandro Paredes es probablemente el mejor ejemplo. En pleno partido frente a Suiza, el mediocampista le sugirió una modificación táctica y Scaloni, lejos de imponer su autoridad, le preguntó qué necesitaba y le respondió con naturalidad: “Ponemos a Ota, ya está“. Las imágenes recorrieron el mundo porque muestran algo poco frecuente: un líder dispuesto a escuchar incluso en el momento de mayor presión.
La enseñanza es clara: liderar no significa monopolizar las decisiones, sino generar un entorno donde las buenas ideas puedan surgir desde cualquier lugar del equipo.
2. La calma como estrategia
Después de clasificar a semifinales, una de las primeras preguntas giró en torno a Inglaterra y toda la carga histórica del cruce. Scaloni fue contundente: “Es un partido de fútbol. Punto“.
Con esa frase evitó que su plantel cargara con expectativas ajenas y devolvió el foco a lo único que podía controlar: el partido.
Los líderes efectivos suelen hacer justamente eso: reducir el ruido para que las personas puedan concentrarse en aquello sobre lo que realmente tienen capacidad de actuar.
3. El liderazgo también cuida
Tras la victoria ante Suiza, cuando le comentaron que miles de argentinos estaban celebrando en las calles durante la madrugada, Scaloni tenía todas las condiciones para dejarse llevar por la euforia. Sin embargo, eligió otro camino.
Su mensaje fue simple: que disfrutaran del momento, pero que se cuidaran y que, si iban a tomar alcohol, no manejaran.
Lejos de limitarse a hablar de fútbol, aprovechó el alcance de su voz para transmitir un mensaje de responsabilidad social. Entendió que el liderazgo no termina cuando termina el partido: también implica ser consciente de la influencia que se ejerce sobre millones de personas.
4. La autocrítica fortalece más que la euforia
Pese a la clasificación, Scaloni reconoció que el equipo no había jugado como esperaba y que había aspectos para mejorar. En lugar de esconder las dificultades detrás del resultado, eligió analizarlas con honestidad.
En cualquier organización, celebrar los logros es importante. Pero la mejora continua solo aparece cuando existe la capacidad de revisar el desempeño sin que eso implique perder confianza.
5. La confianza se construye mucho antes del partido
Nada de esto sería posible si Scaloni intentara escuchar a sus jugadores únicamente durante un Mundial. La conversación con Paredes refleja una cultura de trabajo construida durante años, donde los futbolistas sienten que pueden opinar y el entrenador sabe cuándo tomar esas contribuciones.
La confianza no se improvisa en los momentos críticos. Se construye todos los días, en los pequeños gestos.
