Cultura y sociedad

12, Enero 2021

Brenda Mato y la deuda con los cuerpos

Actriz y activista por la diversidad corporal, Brenda Mato cuestiona los mandatos estéticos y advierte sobre el impacto de los discursos acerca de los cuerpos en la salud. Redes sociales, industria de la belleza y prejuicios: qué hay detrás de lo que llamamos “cuidarse”.

Brenda Mato diversidad corporal

En los últimos años, la conversación sobre los cuerpos ganó visibilidad, pero también nuevas tensiones. Entre avances en derechos y discursos que reaparecen, el debate sobre la diversidad corporal sigue abierto. En ese escenario, la voz de Brenda Mato se vuelve clave para pensar qué cambió —y qué no— en la forma en que miramos y habitamos nuestro cuerpo.

Brenda no cree que exista un consenso real en torno a la idea de no opinar sobre los cuerpos ajenos. Para ella, más que un cambio profundo, hubo momentos en los que ciertos discursos resultaban socialmente correctos, pero no necesariamente transformadores. “No todo puede ser marketing”, advierte, al señalar que muchas veces las luchas complejas quedan reducidas a meros slogans.

En ese escenario, las redes sociales ocupan hoy un lugar central. Ya no son solo entretenimiento, sino espacios donde se construye sentido y percepción. La exposición constante a imágenes y la comparación permanente con vidas idealizadas impactan directamente en la forma en que las personas se perciben. “Nos estamos viendo todo el tiempo”, explica, y eso puede profundizar conflictos, especialmente en etapas sensibles como la adolescencia.

El cuerpo como campo de disputa

Para Mato, el resurgimiento de discursos discriminatorios no es casual. Responde a múltiples factores: desde contextos económicos que generan frustración social hasta reacciones frente a avances en derechos. También influye el recambio generacional: nuevas generaciones que crecieron con ciertos derechos adquiridos tienden a naturalizarlos y, en algunos casos, a ponerlos nuevamente en discusión. Aun así, destaca que el activismo sigue vigente y que hoy más que nunca es necesario sostener esas conversaciones.

El impacto de estos discursos en la autoestima es profundo. “¿Cómo construir una autoestima sana en una sociedad que todo el tiempo te dice que tenés que cambiar para pertenecer?”, plantea, cuestionando una lógica instalada: convertir características naturales del cuerpo en problemas a resolver. Desde la celulitis hasta el envejecimiento, todo parece necesitar una solución. Y ahí aparece una industria que se alimenta de esa insatisfacción constante.

brneda mato activista diversidad corporal

Uno de los avances más significativos del activismo en Argentina fue la Ley de Talles, impulsada desde la sociedad civil. Aunque su implementación aún presenta desafíos, Mato la considera un paso clave, pero no el único: haber instalado el debate y visibilizado formas de violencia que durante mucho tiempo fueron naturalizadas también son conquistas importantes.

La representación es otro punto crítico: “Se habla mucho de ciertos cuerpos, pero no están en los espacios donde se construyen las narrativas”, señala.

Lo que se vende como salud

La relación entre estándares de belleza y salud es, para ella, directa. No solo en términos físicos, sino también emocionales. Las exigencias estéticas pueden derivar en prácticas riesgosas o en trastornos alimentarios, muchas veces disfrazados bajo la idea de cuidado personal.

“Hay cosas que se presentan como salud, pero en realidad responden a mandatos estéticos que nos quitan vida”

Frente a este panorama, propone un cambio de enfoque: reconocer la diversidad corporal como un hecho y dejar de pensar los cuerpos en términos de defecto. También invita a revisar el vínculo con la actividad física y la alimentación, alejándose de la lógica del castigo o la corrección. “Comer es necesario, es nuestro combustible”, resume, y cuestiona los discursos extremos que demonizan alimentos: “nadie murió por comer un alfajor”, sostiene.

A nivel social, el desafío es más amplio. Implica dejar de ver al otro como un enemigo y recuperar la idea de comunidad. En un contexto donde crecen los discursos individualistas, Mato insiste en la necesidad de volver al diálogo, incluso en el desacuerdo.

En ese proceso, los medios y las marcas tienen un rol clave. Desde la representación en campañas hasta la forma en que se construyen los mensajes, pueden contribuir a una mirada más inclusiva o reforzar estereotipos. “Hablarle a quienes ya existen” es, para ella, un punto de partida indispensable.

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