Cultura y sociedad

12, Enero 2021

Títeres, juego e improvisación

En tiempos de velocidad y digitalidad, Ta Bueno Che propone volver al juego. Detrás está Patricio Crom, que encontró en los títeres una forma de crear, improvisar y conectar con personas de todas las edades.

Ta Bueno Che aparece desde otro lugar: un espacio donde el juego es protagonista y la improvisación vale más que cualquier guión. El creador es guitarrista, titiritero y “un tipo positivo en constante no sé qué”. Fanático de Los Muppets desde la infancia, encontró en los títeres no solo un lenguaje, sino una forma de crear. Con esa lógica -más intuitiva que planificada- fue construyendo un universo que hoy conecta con miles de personas. 

-¿Cómo nace la idea de crear Ta Bueno Che

-Siempre me especialicé en títeres para televisión, en lo que se conoce como títeres ante cámara. Hice mis proyectos y series de manera independiente, y descubrí que Instagram me gustaba porque me obligaba a jugar todos los días con mis títeres.

A mí lo que más me gusta es jugar, y veía que cuando filmaba -una película o una serie- había mucha preparación previa y poco espacio para eso. Entonces encontré en Instagram una excusa diaria para jugar y subir un video. 

Después entendí que la dinámica del stream era perfecta, porque todo es improvisación. No hay guiones y la preparación es mínima. Ahí encontré la forma que más me iba a divertir.

Además sentía que tenía que ver con estos tiempos y con algo propio de los títeres: esa posibilidad de existir en tiempo real, con una cercanía que otras técnicas no tienen.

“La técnica titiritera es muy amorosa y todo el mundo la termina queriendo cuando la conoce”.

-El nombre Ta Bueno Che tiene una identidad bien argentina. ¿Por qué elegiste esa expresión? 

-El nombre lo inventó el Monstri, uno de los protagonistas del canal, el títere con el que yo hacía contenido para Instagram. Él vino del centro de la Tierra y, cuando llegó a Argentina, empezó a decir ‘ta bueno che’ a todo porque no conocía nada. Cuando decidí hacer el canal, ya estaba la frase instalada, así que la elegí como nombre.

-¿Qué buscás transmitir a través de Pacheco y Plumis?

-No está muy pensado qué se busca transmitir. Dejamos que los personajes hablen por sí mismos, pero con tres reglas claras: no se dicen malas palabras, nunca se habla de títeres -porque ellos son reales y todos les creemos- y lo horrendo del humano no entra en nuestro mundo perfecto.

La idea es que sea un canal familiar, para niños y adultos. A veces los títeres se picantean, pero siempre jugando en en ese límite de lo que una familia puede disfrutar. Buscamos generar un momento de positividad y alegría, un espacio para descansar un poco del mundo real.

-En un contexto donde la IA gana protagonismo, ¿dónde queda lo artesanal? ¿Tiene un valor distinto?

-Tengo mucho orgullo titiritero y creo que esta técnica, que es ancestral, hoy vuelve a tomar fuerza frente a la tecnología. 

Si pensamos en la evolución, primero apareció el dibujo animado y sorprendía ver un perro que se movía o cantaba; después llegó la animación 3D, que lo hacía cada vez más parecido a la realidad. Y ahora la Inteligencia Artificial, que permite directamente pedirle a un programa que genere eso.

Los títeres van un paso más allá, porque puedo tener ese perro en la mano,  controlarlo físicamente, palparlo, hacer que ese perro haga y diga lo que yo quiera. Por eso me parece que es una técnica antigua que da la vuelta, porque es lo más real y lo más cercano y supera a las otras posibilidades. 

También comparto mucho la construcción de los títeres, me gusta que se vea que Ta Bueno Che no es una productora, sino alguien en un taller, con aguja e hilo, creando personajes que después la gente termina queriendo como parte de su familia.

-Elegís los títeres como formato en un mundo súper digital. ¿Qué tiene ese lenguaje que sigue conectando? 

Siento que todo el mundo es fanático de los títeres, solo que no lo sabe. Por eso hay que mostrárselos. 

Es una técnica que tiene mucho de habilidad, como tocar un instrumento. Y lo más difícil no es hacerlo, sino entender cuándo un títere está bien manipulado.

También siento que el canal conecta porque, estando bastardeados de Inteligencia Artificial -donde ya no sabemos qué es real y qué no-, los títeres devuelven algo concreto, palpable. Generan una especie de aire fresco para quien los ve.

“No está muy pensado qué se busca transmitir. Dejamos que los personajes hablen por sí mismos”.

-Pensando en el cruce entre lo tradicional y lo digital, ¿las plataformas son una oportunidad de expansión o también un riesgo de que pierda su esencia?

-Es una oportunidad inmensa porque hay millones de personas en las plataformas. Uno solo tiene que entregar y ver si a la gente le gusta. Por suerte, Ta Bueno Che encontró una dinámica propia. En Instagram funciona un poco como una red de pesca para llevar a la gente a YouTube, que es donde está el juego principal: una hora y media de stream. Entonces ahí la idea es compartir contenidos que atraigan y después inviten a ver el formato completo.

-¿Cómo trabajás el equilibrio entre humor, emoción y mensaje? ¿Dónde está el límite para no caer en lo explícito o superficial?

-Lo trabajamos desde el oficio, junto a Leandro Stasi, el intérprete de Plumis. No hablamos previamente sobre qué vamos a hacer ni cómo deberían comportarse los personajes. Simplemente son ellos.

A mí no me interesa decir malas palabras ni cruzar límites, así que la clave es estar inmersos en el personaje y dejar que, si se tiene que emocionar, se emocione; si se tiene que enojar, se enoje; si se tiene que reír, se ría;  si se tiene que indignar, se indigne. Lo más importante es que todo sea lo más transparente posible.

Y el stream tiene algo clave -más siendo independiente-: si algo sale mal, no pasa nada. Es cien por ciento juego. Dentro de ese marco, y con reglas simples, aparece la dinámica de Ta Bueno Che.

-¿Cómo se construye la voz, el ritmo y la gestualidad en los personajes?

-Suelo construirlos sin pensar lo que van a hacer ni quiénes van a ser. Una vez que están creados, empiezo a jugar y van apareciendo las personalidades y las frases.

Hay muchos personajes que salen sin tener personalidad, algo que quizás no se haría en una película o en una serie, pero el stream permite ir desarrollando en el momento.

Los personajes se construyen en el juego y los dejo libres. En Ta Bueno Che confiamos en el oficio, en nuestra responsabilidad titiritera, en nuestro amor por el juego y por la técnica.

-¿Creés que hoy hay una necesidad mayor de contenidos que conecten desde lo emocional? 

-Hay una necesidad de saber que detrás de lo que vemos hay personas que hacen las cosas con mucho amor. También de volver a lo artesanal, a algo menos computacional o digital. 

Ahí, Ta Bueno Che conecta mucho, porque es algo que cualquiera podría hacer en su casa o un juego que muchos recuerdan de la infancia.

La técnica titiritera es muy amorosa y, como dije antes, todo el mundo la termina queriendo cuando la conoce.

“La técnica titiritera es muy amorosa y, como dije antes, todo el mundo la termina queriendo cuando la conoce”.

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