Saludablemente

12, Enero 2021

Sexualidad en la tercera edad: “Hay más libertad y aún más creatividad”

¿Por qué todavía hay tabúes al pensar en la sexualidad en la vejez? ¿Por dónde pasa el goce y el disfrute de los encuentros? Ricardo Iacub, especialista en la temática, nos ayuda a reflexionar y a derribar mitos.

Lic. Ricardo Iacub

Sólo con encender la televisión u ojear las redes sociales, es natural toparnos con fotos, videos y noticias sobre encuentros románticos, nuevas parejas, aplicaciones de citas, desencuentros y hasta formas de amar y vincularse. Sin embargo, los protagonistas, en muy rara ocasión superan los 40 o 50 años.

Pero lo cierto es que para el goce y la vinculación sexual, no hay edades. Y, de a poco, también se derriban tabúes.

Para indagar un poco más acerca de cómo evoluciona ese plano a medida que pasan los años, Vida & Salud dialogó con Ricardo Iacub, licenciado y doctor en Psicología y profesor titular de Psicología de la tercera edad y vejez en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

El especialista plantea, en este sentido, un escenario social con particularidades. “Por un lado, aparece una dificultad de asociar ciertos términos, como ‘vejez’ con ‘sexualidad’. Al mismo tiempo, existe un interés cada vez más creciente de pensar qué pasa con la sexualidad de las personas mayores”, explica. “Y también aparece una ‘autorización social’ para que todas y todos puedan ejercer su sexualidad como consideran”, detalla.

¿Se percibe todavía de forma negativa lo relacionado con el envejecimiento?

“Se dan tendencias encontradas: los prejuicios están y siguen lamentablemente teniendo una presencia muy particular, pero al mismo tiempo no podemos dejar de pensar en la transformación cultural que se viene dando en la sociedad y que le toca también a las personas grandes. Antes tenían otro perfil totalmente diferente, y otra manera de percibir la vida, y no hay tantos años de diferencia. Esto se ve incluso en la ropa.

Pero hay algo que sigue pareciendo ‘raro’, porque todavía no terminamos de incorporarlo dentro de nuestros escenarios habituales. Incomoda. Especialmente, si la persona tiene aspecto más envejecido”.

¿Está relacionado con la imagen y lo que la cultura nos llevó a internalizar como ‘lo lindo’ o atractivo?

“Si yo nombro, por ejemplo, a Moria Casán, todos podemos suponer que tiene sexo, porque es una mujer que, a pesar de ser grande, no lo parece por su aspecto. No produce ese impacto de negación. En cambio, una persona que está vestida a la manera más antigua, sin arreglarse mucho, pareciera que sí impacta más y se genera cierto rechazo al referirse al tema.

Va de la mano con la represión cultural que todavía tenemos para mostrar imágenes de personas mayores en situaciones eróticas. Pero cuando nos vamos acostumbrando, lo naturalizamos. En este sentido los medios de comunicación podrían ayudar al ser un poco más revolucionarios y originales en su mostración de las personas mayores, no sólo exhibir gente que tenga formas de joven”.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de sexualidad, además de la relación genital?

“A lo largo de la vida la gente tiene muchos modelos alternativos para el erotismo. Cuando estamos enfermos, cambia nuestra forma de erotismo, cuando las mujeres tienen hijos. Y cuando hay ciertos cambios fisiológicos, que pueden suceder con la vejez, también, lo que no significa que reduzcamos todo al modelo de la relación genital. Es decir, esta disminuye con la edad, aunque no desaparece.

Lo que se nota desde la investigación es que, por ejemplo, muchas mujeres dicen que la relación genital se vuelve más optativa, porque prefieren otras formas, como besos, abrazos, o sexo oral. El modelo de relación sexual entre mujeres lesbianas grandes, en términos generales, pasa mucho por abrazarse, mimarse, dormir en cucharita. Y hoy lo podemos escuchar incluso en varones (cuando el modelo masculino tradicional llevó a considerar la relación sexual como meter un gol, que es la eyaculación). En personas mayores hay más libertad y muchísima más creatividad”.

Iacub hace hincapié en este sentido en que, el erotismo, al que define como la “capacidad de disfrutar, visualmente, olfativamente, gustativamente, o a través de lo táctil”, puede encontrarse desde distintos lugares. Y eso lleva también al disfrute de una relación, independientemente de las edades. “Todos tenemos la capacidad de gozar y de alguna manera lo explotamos”, remarca.

“La gente se arregla mucho más de lo que se pensaba antes. Facebook, por ejemplo, fue una herramienta maravillosa para generar reencuentros con viejas parejas”

Si se habla de parejas, ¿qué sucede con el paso del tiempo?

“En edades más intermedias, muchas veces sucede que la relación genital se vuelve bastante más rutinaria, ligado al trabajo, a la familia, a todos los deberes; o directamente la gente dice que ya no tiene relaciones. En general hubo alguna historia de enojo de engaño de malestar, que terminó con esa vinculación erótica.

A veces prefieren no tocar el tema, incluso. Y ahí se pierde algo que, probablemente, en ciertos momentos de la vida no tuvo demasiada importancia, pero después, cuando se produce el reencuentro de la pareja, que sucede en la vejez, a veces es difícil de volver a plantear. Y tenemos que dar lugar a que suceda la erotización, de muy diversas maneras, porque la necesidad sexual de uno y otro es muy distinta”.

¿Cómo se presentan estas situaciones, de vincularse en términos sexuales, cuando no se está en pareja?

“La gente se arregla mucho más de lo que se pensaba antes. Facebook, por ejemplo, fue una herramienta maravillosa para generar reencuentros con viejas parejas y volver a tener historias. Es increíble cómo dio lugar a historias de erotismo. Dio una chance a gente que quizás no se hubiese animado de otra manera”.

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