12, Enero 2021
Juan Martín del Potro: “El alto rendimiento es cómo elegís vivir cada día”
Hay historias que trascienden el deporte y se convierten en legado. La de ”Delpo” es una de ellas. En el marco de su anuncio como nuevo embajador de SanCor Salud, se sienta a conversar sobre su carrera, su presente, el vínculo con su cuerpo y la salud, y mucho más.
Existen personas que trascienden aquello que hicieron. No solamente por los títulos, los récords o la dimensión pública de sus logros, sino por lo que representan. Juan Martín del Potro pertenece a ese grupo, porque detrás del campeón del US Open, del medallista olímpico y del ex número 3 del mundo, hay una historia atravesada por algo mucho más profundo: la resiliencia.
Durante años, “Delpo” convivió con la exigencia extrema del deporte profesional. Supo lo que significa tocar la cima, competir contra los mejores de la historia y cargar con las expectativas de un país entero. Pero también conoció el otro lado: las lesiones, las operaciones, los tiempos inciertos, el dolor físico y la necesidad permanente de volver a empezar.
Hoy, lejos del circuito profesional del tenis, su vida y sus actividades han tenido cambios, pero hay algo que sigue intacto: esa forma de encarar cada desafío con compromiso, disciplina y una búsqueda constante de superación.
En esta conversación exclusiva con Vida & Salud, Juan Martín habla sobre el presente, el legado, el bienestar y esta nueva etapa fuera de las canchas.
“El tenis me formó, pero ya no define todo”
—Hoy, con otra perspectiva y lejos de la competencia profesional, ¿qué lugar ocupa el tenis en tu vida y cuánto de aquel jugador sigue presente en vos?
—El tenis siempre va a ser parte de mi vida porque me formó como persona. Me enseñó valores que hoy sigo aplicando en todo: la disciplina, el esfuerzo, la constancia, el compromiso, pero ya no ocupa el mismo lugar de antes. Durante muchos años mi vida giró alrededor de competir y entrenar para el próximo torneo. Hoy lo vivo distinto, con más tranquilidad y desde otro lugar emocional.

Hay cosas del jugador que siguen estando: la manera de prepararme, de tomarme en serio los proyectos y de querer hacer las cosas bien. Eso no desaparece porque dejes de competir, sigue estando en cómo encarás la vida todos los días.
También aparecieron otras partes mías que quizás antes estaban más tapadas por la dinámica del circuito. Hoy disfruto mucho más del tiempo, de elegir, de compartir con mi familia y mis amigos, de tener otra libertad.”
El origen como identidad
Aunque recorrió el mundo entero y se convirtió en una de las grandes figuras del tenis mundial, “La Torre” nunca perdió el vínculo con Tandil. Habla de su ciudad con orgullo y con una cercanía que se mantiene intacta.
—Siempre se te vio muy conectado con tus raíces. ¿Qué lugar ocupa tu ciudad natal en tu historia personal?
—Todo. Yo soy un chico de Tandil que soñaba muy en grande, pero siempre con los pies sobre la tierra. Mi historia arranca ahí, con mi familia, mis amigos y mis primeros sueños. Nunca perdí esa conexión.
Y creo que eso también me identifica mucho con esta nueva etapa que estoy comenzando. Asociarme con personas y a una organización que nació en el interior del país, que fue creciendo paso a paso y que hoy tiene presencia en toda la Argentina, tiene algo especial para mí. Hay algo de esa construcción, de saber de dónde venís y mantener esa esencia mientras crecés, que compartimos mucho.
A mí siempre me gustó representar eso: demostrar que desde una ciudad del interior también se puede llegar lejos si trabajás y te comprometés de verdad con lo que querés hacer.

“Recién con el tiempo entendés lo que lograste”
Durante su carrera, el foco permanente en el próximo torneo muchas veces le impedía dimensionar lo que estaba logrando. Al respecto, Delpo asegura que no había tiempo para detenerse a comprender todo lo que estaba viviendo.
—¿Hubo algún momento donde realmente tomaste conciencia de todo lo que lograste?
—Creo que mientras estás compitiendo es muy difícil. Vivís enfocado en el corto plazo, en lo que viene. Terminás un torneo y ya estás pensando en el siguiente. Recién cuando bajás un poco el ritmo y mirás hacia atrás entendés algunas cosas.
Ahí empezás a valorar el recorrido, los momentos vividos y también el cariño de la gente. Porque muchas veces uno no toma dimensión de lo que genera del otro lado. Y eso para mí fue muy movilizante.
—Incluso hoy, fuera del deporte, seguís siendo una figura muy querida y respetada. ¿Cómo vivís ese lugar?
—Con mucha responsabilidad. Entiendo que mucha gente se sintió o se siente identificada con mi historia y con las cosas que me tocó atravesar. Nunca tomé eso de manera liviana.
Si algo de mi experiencia puede servirle a alguien para seguir adelante o no bajar los brazos, entonces ya tiene sentido todo lo vivido.
Las lesiones, el cuerpo y el bienestar
La carrera de Del Potro estuvo marcada por una lucha constante contra las lesiones, especialmente en sus rodillas, donde atravesó múltiples operaciones y largos procesos de recuperación.
—¿Qué te enseñaron las lesiones?
—Muchísimo. Las lesiones fueron los momentos más difíciles de mi carrera, pero también los que más me hicieron crecer. Me enseñaron paciencia, resiliencia y a valorar cosas que antes quizás daba por sentadas.
Hubo momentos donde no sabía si iba a volver a jugar, y ahí aprendés a convivir con la incertidumbre.

—¿Sentís que tuviste que reconciliarte con tu cuerpo?
—Sí, totalmente. Durante mucho tiempo el cuerpo fue mi herramienta de trabajo y era consciente de que necesitaba rendir al máximo. Y cuando deja de responder como uno quiere, aparece otra relación y el contexto te obliga a darle una vuelta.
Aprendí a escucharlo más, a entender sus límites y a darle importancia al cuidado. Hoy tengo otra conciencia sobre eso.
“La salud también necesita humanidad”
La experiencia personal con sus lesiones también modificó profundamente su mirada sobre la salud y el bienestar.
—Hoy, ¿qué significa para vos estar bien?
—Es algo mucho más integral. Antes quizás lo asociaba solamente con lo físico. Hoy entiendo que tiene que ver también con lo emocional, lo mental, el entorno y la contención. Y si tengo que definirlo en una frase, para mí estar bien es encontrar equilibrio.
—¿Este nuevo enfoque cambió también tu manera de relacionarte con el cuidado del cuerpo?
—Sí. Aprendí mucho sobre la importancia del descanso, de escuchar lo que te pasa y de rodearte de gente que te haga bien. Y también entendí algo muy importante: en salud no alcanza solamente con lo técnico. El costado humano es fundamental.
Tuve experiencias donde quizás el tratamiento médico era excelente, pero faltaba contención. Y el paciente muchas veces necesita justamente eso: sentirse acompañado.

El legado y lo que viene
Del Potro fue parte de una generación histórica para el tenis argentino. Una camada que marcó una época y dejó huella dentro y fuera de la cancha.
—¿Qué creés que dejó esa generación?
—Creo que dejó una manera de competir y de representar al país. Mostró que desde Argentina se puede llegar al máximo nivel si hay trabajo y compromiso. También dejó una mentalidad y la idea de que se podía competir de igual a igual con cualquiera.
—¿Y hoy qué cosas te entusiasman?
—Los proyectos donde siento que puedo aportar algo real. Compartir experiencias, acompañar procesos, seguir aprendiendo.
Estoy en una etapa muy distinta, pero con las mismas ganas de crecer y de seguir desafiándome de siempre, porque eso nunca se pierde.
El alto rendimiento como forma de vida
Uno de los conceptos que más aparece en esta nueva etapa de Juan Martín del Potro junto a SanCor Salud es el del “alto rendimiento”. Pero lejos de limitarlo al deporte, hoy lo entiende como una forma de encarar la vida.
—¿Qué significa hoy el alto rendimiento para vos?
—No tiene que ver solamente con el deporte. El alto rendimiento se aplica en cualquier aspecto de la vida. En estudiar, en trabajar, en emprender, en criar una familia, en sostener responsabilidades. Es dar lo mejor que tenés incluso en lo cotidiano, y creo que todos, de alguna manera, convivimos con eso.
Yo tuve la suerte de compartir mi carrera con Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic, y algo que aprendí de ellos es que siempre hay un poquito más para dar. Cuando uno cree que está haciendo las cosas bien, aparece alguien que te demuestra que todavía podés mejorar. Eso me quedó para siempre: la idea de no conformarte.

—¿Qué te motivó a sumarte a este proyecto?
—Desde el primer momento sentí que hablábamos el mismo idioma. Encontré una empresa con valores claros, con una mirada muy fuerte sobre el compromiso, el esfuerzo y el cuidado de las personas.
No tengo dudas de que esta forma que tengo de ver el bienestar fue una de las claves para aceptar la propuesta. Desde el minuto uno me demostraron que entienden la salud y el cuidado de una manera similar a la mía, y sentí una identificación genuina.
También me atrajo mucho la idea de que no se trata solamente de una campaña de comunicación, sino que hay una trayectoria, un hacer diario y una visión coherentes con lo que dice la campaña.
—¿Cómo imaginás tu rol como embajador?
—Acompañando, transmitiendo valores y ayudando a seguir llegando a más personas. SanCor Salud tiene una presencia enorme en todo el país y creo que eso también representa algo muy importante.
Hay una vocación real de estar cerca de la gente, de crecer manteniendo la cercanía. Y me gusta sentirme parte de ese camino y que me asocien con eso.”
Una historia que sigue en movimiento
La historia de Juan Martín del Potro no terminó cuando dejó de competir; simplemente cambió de escenario. Hoy, lejos de los circuitos deportivos más prestigiosos del mundo, sigue existiendo esa búsqueda permanente de evolución, compromiso y superación que marcó toda su carrera.
En el repaso de lo que cuenta, en cómo vive su presente y en la forma en la que entiende la salud y el bienestar, pueden hallarse las claves de que esta nueva etapa de su vida se sienta tan natural. Tanto él como la empresa, entienden que el alto rendimiento no es solamente una meta, sino una forma de hacer las cosas, de sostener la calidad y responder en los momentos importantes.
Aún en este nuevo rol de su vida, Del Potro conserva intacta esa energía que lo convirtió en un referente, en un símbolo dentro y fuera del deporte. Y tal vez ahí esté la verdadera esencia de su éxito: no en ganar, sino en seguir adelante, dar todo y volver a intentarlo, cualquiera sea el contexto.
