12, Enero 2021
Tener hijos: entre los proyectos personales y las expectativas sociales
“¿Y los hijos para cuándo?” “Ya vas a cambiar de opinión”. Para muchas personas, estas preguntas siguen apareciendo como si tener hijos fuera una etapa obligatoria de la vida. Pero ¿qué pasa cuando ese deseo no existe?
Durante mucho tiempo, crecer parecía tener un recorrido bastante definido: estudiar, trabajar, formar pareja y tener hijos. Hoy, ese camino ya no representa a todo el mundo. Hay quienes sueñan con ser madres o padres, quienes prefieren postergarlo y quienes simplemente no se imaginan en ese lugar.
Sin embargo, elegir no tener hijos todavía puede despertar sorpresa, dudas o comentarios ajenos. Como si hiciera falta una explicación para una decisión que, en definitiva, pertenece a cada persona.

Argentina: nacen menos bebés
Los números muestran que la relación con la maternidad y la paternidad está cambiando. En 2024, la tasa global de fecundidad de Argentina llegó a 1,2 hijos por mujer, por debajo de los 2,1 necesarios para el reemplazo poblacional.
Pero hay algo importante: que nazcan menos chicos no significa que todas las personas quieran tener menos hijos. Detrás de esta cifra conviven distintas historias, deseos y posibilidades.
Un estudio de UNFPA Argentina y Voices!, publicado en 2026, aporta una mirada interesante. Entre las mujeres de 18 a 24 años, 2 de cada 10 dicen que no quieren tener hijos. Al mismo tiempo, el informe muestra que muchas personas tienen menos hijos de los que desearían: el 57% de quienes tienen entre 18 y 45 años afirma que querría o habría querido tener más.
¿Qué hay detrás de estas decisiones? En algunos casos, un deseo que no está. En otros, las dificultades económicas, la incertidumbre y las responsabilidades de cuidado hacen que tener hijos no sea posible en el momento esperado.
¿Elegir o cumplir con lo esperado?
La familia sigue siendo importante: 8 de cada 10 personas la consideran uno de los aspectos más relevantes de su vida. Pero valorar la familia no significa necesariamente querer tener hijos. También hay quienes encuentran sentido de pertenencia, afecto y proyectos compartidos en otros vínculos y formas de vivir.
Aun así, la maternidad suele estar asociada con ideas muy arraigadas sobre el amor, la realización personal y la vida adulta. Por eso, cuando alguien expresa que no quiere tener hijos, pueden aparecer preguntas que no siempre se les hacen a quienes sí los desean.
La conversación también invita a mirar cómo se reparten las responsabilidades. Criar implica tiempo, trabajo y cuidados, y esas tareas todavía no se distribuyen de manera equitativa en todos los hogares. Para algunas personas, especialmente mujeres, esta realidad también influye en la decisión.
Criar implica tiempo, trabajo y cuidados, y esas tareas todavía no se distribuyen de manera equitativa en todos los hogares.
No hay una única forma de construir una vida
No querer tener hijos no es lo mismo que no poder tenerlos, así como postergar la decisión no significa descartarla. Los deseos pueden cambiar, mantenerse o no aparecer nunca. Y ninguna de esas posibilidades necesita convertirse en una justificación frente a los demás.
Quizás el cambio más importante no sea que algunas personas elijan no tener hijos, sino que podamos hablar de esa posibilidad con menos prejuicios. Entender que no existe una única manera de construir una familia —ni una sola forma de vivir una vida plena— también es una manera de respetar las decisiones de los demás.
Porque, al final, la pregunta no debería ser por qué alguien no quiere tener hijos, sino por qué seguimos suponiendo que todas las personas deberían quererlos.
Entender que no existe una única manera de construir una familia —ni una sola forma de vivir una vida plena— también es una manera de respetar las decisiones de los demás.
