Cultura y sociedad

12, Enero 2021

Rosina por el mundo: viajar sin pedir permiso

De un pueblo de menos de 800 habitantes a una vida en movimiento, Rosina Pautasso convirtió los viajes en su forma de vivir y trabajar. Traductora y docente online, recorre el mundo mientras enseña idiomas y comparte alternativas para animarse a salir, incluso sin grandes recursos.

Rosina por el mundo

Rosina Pautasso nació en Eusebia, Santa Fe, donde creció con la libertad de andar y jugar en la calle. Desde muy chica también conoció el desarraigo: dejó  su pueblo para cursar el secundario en Rafaela y más tarde se mudó a Córdoba para estudiar en la universidad. Ese recorrido, entre idas y vueltas, terminó moldeando su forma de vivir: desde 2018 enseña idiomas online mientras viaja por diferentes países. Todo lo comparte en su perfil de Instagram, @rosinaporelmundo: vivencias, recomendaciones y también tips lingüísticos.

-En los últimos años, ¿sentís que viajar empezó a ocupar un lugar distinto en la vida de las personas?

-Sin lugar a dudas. Creo que viajar dejó de estar en el plano de unas vacaciones anuales, esa espera eterna contando los días, para convertirse en un paso fundamental y necesario para el bienestar personal. De todas formas, pienso que viajar es un privilegio y no todos tienen la suerte, por eso agradezco las oportunidades que tuve. 

También mucha gente se está animando más, y una vez que abrís esa puerta, es muy difícil volver a quedarse quieto. Me gusta que se le dé un lugar más importante y comparto esa frase que dice “no se viaja para escapar de la vida, sino para que la vida no se escape”.

“Creo que viajar pasó de ser un objeto de consumo a ser una herramienta de autoconocimiento”

-Más allá del destino, ¿qué hace que un viaje sea realmente disfrutable?

-Definitivamente, las conexiones que uno hace al explorar. Cuando me fui a Francia para trabajar de niñera, lo primero que pensé fue “voy a vivir cerca de la Torre Eiffel”. No tenía idea de lo equivocada que estaba. París estaba súper lejos del pueblo donde vivía; de hecho, Barcelona quedaba muchísimo más cerca que la capital francesa. 

Pero de esa experiencia aprendí que no importa el dónde, sino más bien el cómo y con quién.  Me tocó cuidar chicos en una familia muy cariñosa que me adoptó como una más, y ese amor no te lo da ningún lugar. Creo firmemente que al lugar lo hacen las personas.  

Además, al viajar te demostrás a vos mismo todo de lo que sos  capaz, te volvés más fuerte y con la mente más abierta. Creo que viajar pasó de ser un objeto de consumo a ser una herramienta de autoconocimiento. Ya no se trata tanto de a dónde vas, sino de quién sos mientras estás ahí y cómo volvés, un crecimiento súper enriquecedor.

-Muchas veces se piensa que viajar es caro o difícil. ¿Qué alternativas existen hoy para hacerlo más accesible?

-Si lo que buscás es probar suerte en otro país y vivir como un local, entonces recomiendo una visa work & holiday que te permite trabajar durante un año. Lo hice en Australia dos veces y me permitió ahorrar para recorrer muchos países de Asia y hacer un viaje en una van por toda la costa este australiana.

Si apuntás a una inmersión cultural, sugiero los voluntariados donde te dan alojamiento a cambio de alrededor de cuatro horas diarias de trabajo. De esta forma viví dos meses cuidando 13 perros en el norte de Tailandia y después trabajé como recepcionista en un hostel en Serbia. En estos trabajos no se paga, simplemente te dan alojamiento y a veces una comida al día, pero te permite vivir en diferentes partes del mundo, muchas veces haciendo tareas humanitarias y te deja tiempo libre para explorar la zona.

Trabajar como niñero o niñera es otra gran opción: vivís con una familia que sí te paga por cuidar a los chicos, llevarlos a la escuela, jugar con ellos.

Hay otra forma, mi favorita, que es cuidando mascotas mientras sus dueños se van de vacaciones. Viví muchos meses así en Australia, donde los animales son tan importantes como en Argentina y quieren dejarlos en buenas manos.

El último consejo, quizás el más difícil, es encontrar un trabajo remoto que te permita seguir generando ingresos mientras viajás. Hace más de ocho años que me dedico a dar clases de español online para extranjeros y también de inglés a latinos y españoles. Si podés conseguir un trabajo online, ya no hay límites.

Rosina Pautasso

-¿Los idiomas son una herramienta necesaria para moverse por el mundo?

-¡Fundamental! Saber inglés (el idioma del viajero) es un imprescindible a la hora de moverse. Los idiomas no solo te facilitan la comunicación básica, sino que también te permiten una inmersión cultural profunda, seguridad personal durante los viajes y la apertura de oportunidades profesionales en este mundo cada vez más globalizado.

-Si alguien tiene ganas de viajar pero sigue postergándolo, ¿qué paso podría dar hoy?

-Empezar por tener opciones y darle forma a ese viaje. Responderse preguntas como “¿qué quiero hacer?”, “¿necesito aprender el idioma?”, “¿quiero ir a trabajar o a descansar?”. Hablar con gente que ya lo haya hecho también ayuda. Encontrar algún amigo o familiar que quiera hacerlo con vos motiva mucho. Pero viajar solo es algo que recomiendo fuertemente, incluso con los riesgos que enfrentamos las mujeres.

Animarse es el primer paso, y también el más difícil, estuve ahí y entiendo lo que implica. Pero te garantizo que lo que viene es súper gratificante y que siempre podés volver, y que volver no es retroceder. Es cuestión de organizarse e ir detrás de tus sueños, que la vida es una y se pasa volando.

-¿Cómo se sostienen los vínculos estando lejos?

-Por suerte, la tecnología juega a nuestro favor. Las videollamadas tienen un papel fundamental en mi vida, son un ritual con mi abuela Mabel de 96 años, y también con mi mamá y mis hermanas. También los audios con mis amigas. 

Desde chica me tocó irme de Eusebia, mi pueblo natal, para hacer el secundario en Rafaela, entonces el desarraigo y las despedidas inconscientemente se fueron naturalizando. No como un “adiós”, sino más bien como un “hasta pronto”, siempre sabiendo que puedo volver a ciertas casas, a ciertos afectos y abrazos, eso es lo más enriquecedor de la vida. 

Agradezco las distancias que acortan nuestros celulares; aunque es cierto que a veces nos atrapan y nos aíslan; cuando viajás y estás lejos de todos, te soluciona la vida.

-Cuando hablás de libertad al viajar, ¿cómo se vive eso en lo cotidiano?

-Viajar es tan gratificante que te expande por dentro y por fuera; cuanto más conoces, más crecés. Cuando viajo, en cierta forma materializo los sueños y termino viviendo lo que alguna vez estuvo solo en mi cabeza. 

Ser libre en movimiento implica tener la capacidad de decidir cada aspecto del día a día, muchas veces soltando el control y la rutina. Toca adaptarse continuamente a nuevos escenarios, a vivir sin horarios fijos, a cocinar en la ruta, a cambiar de destino sobre la marcha y a experimentar la comodidad de no tener un plan estricto, fluyendo con lo que la vida te presenta y recordándote que sos el capitán de tu barco. Viajar hacia afuera y hacia adentro es un camino de ida.

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