12, Enero 2021
Renová tu espacio, renová tu energía
¿Sabías que mover un sillón o cambiar la cama de lugar puede impactar en la energía de tu casa? La forma en que organizamos los muebles no solo define cómo se ve, también cómo se siente. Darle aire a los espacios para que la energía fluya, embellece y crea ambientes más luminosos, relajantes y equilibrados. Vale la pena intentarlo.

Nuestro hogar es el lugar donde nos refugiamos, descansamos y recargamos energía. Por eso, cuando algo en la casa no se siente bien, solemos notarlo sin saber exactamente por qué. La respuesta puede estar más cerca de lo que creés: en la ubicación de los muebles y la organización del espacio. No necesitás ser experto en feng shui para entender que la energía necesita circular. Si los muebles bloquean el paso o tapan la luz, la casa se siente cargada. Y lo mismo nos pasa a nosotros.
Liberá los caminos principales
Hagamos una prueba: mirá tu casa como si entraras por primera vez. ¿El sillón bloquea el paso hacia la ventana? ¿Hay pasillos bloqueados por mesas, sillas o macetas? Los pasillos, entradas y zonas de paso deben permanecer despejados. Si algo interrumpe la circulación, es momento de moverlo. La recomendación es liberar los caminos principales, ya que genera sensación de orden y ligereza, y nos hace sentir más cómodos en el día a día.
Liberar espacios y dejar que a luz entre es el primer paso para una casa más armoniosa.
Dormitorio: el alma del descanso
La habitación donde dormimos merece atención especial. La posición de la cama importa. Lo ideal es que el respaldo se apoye en una pared firme y que, al acostarte, puedas ver la puerta sin quedar en línea recta con ella. Esa ubicación genera sensación de protección y favorece un mejor sueño. Una recomendación extra: no acumules dispositivos electrónicos, ropa o cajas debajo de la cama. Todo eso interrumpe la energía del descanso.

Living y comedor: lugar de encuentro
En estos ambientes, la ubicación de los muebles debe favorecer la conexión entre las personas. Ubicar sillones y sillas formando un círculo o semicírculo favorece la conversación y hace que todos se sientan incluidos. Un detalle: el sofá no debe quedar de espaldas a la puerta, porque genera desconexión.
Un punto focal -como una mesa de centro, un cuadro grande o una lámpara llamativa- en torno al cual se organizan los muebles, ayuda a ordenar visualmente el espacio.
Luz, aire y detalles que suman
La luz natural transforma el ambiente e influye en nuestro bienestar. Por eso, no tapes las ventanas con muebles altos o cortinas muy pesadas. ¿Tenés una casa oscura, con poca luz natural? Los espejos ayudan, ya que reflejan la luz y multiplican la oscuridad.
También es importante abrir las ventanas para renovar la energía y evitar la sensación de encierro.
Algo más: colocar plantas en rincones vacíos o cerca de la entrada ayuda a purificar el aire y le da vida al hogar. Podés sumar velas o difusores de aromas para crear ambientes más armoniosos y relajantes. La clave es que estos elementos sean funcionales y estén ubicados con intención, no por acumulación.
Mover un sillón, liberar un pasillo o cambiar la posición de la cama puede transformar la energía de tu casa. Muchas veces no necesitás invertir y comprar algo nuevo, solo dejar que la energía fluya.
